domingo, 21 de febrero de 2021

Los disturbios por Hasel dificultan la despenalización urgente de los delitos de expresión que prometió Pedro Sánchez

Estos últimos días estamos viendo por las diferentes televisiones públicas y privadas, los graves disturbios ocasionados por la detención y puesta en la cárcel de un personaje como Hasel. Muchos dirán que se está poniendo en tela de juicio la demovcracia en España y que es justa la algarabía y protesta a favor de la puesta en libertad de un personaje, cuanto menos anodino hasta la fecha, que lo único que busca es un protagoniso que no ha tendio con su dotes más o menos artísticas. Pero el caso no es criticar al personaje en sí, el caso es poner en tela de juicio la denominada libertad democrática existente en España. Se comenta por grandes "cabezas pensantes" de este país que esta psuedo-revolución es concuencia de la falta de liberta de expresión, por una parte, y por otra la falta de perspectiva de futuro que se les ofrece a los jóvenes de está generación nacida entre crisis, tabnto ecónmica, como social y de salud. Pues bien, a mi criterio es cierto que en España no existe una libertad plena consolidada, y no existe porque las leyes protegen las discriminaciones económicas, políticas y sociales de diferntes minorías, que unidas, aunque con factores heterogénos, suman una mayoría, que si bien no es representativa, si, al menos es ruidosa. Y digo que no existe una libertad plena consolidada, porque en un país donde la Jefatura del Estado es de carácter hereditario; donde el pueblo sólo está políticamente representado por políticos que acceden a su representación amparados en una lista cerrada; donde los jueces son elegidos por los políticos, donde existen diferentes órganos judiciales que entienden los casos en virtud de la posición social y reprersentativa del supuesto delincuente; mediante la existencia de aforamientos, que no tienen ningún sentido; un país donde el trabajador se encuentra desprotegido ante el empresario, ya que los sindicatos sólo tienen como objetivo funcionar a modo de lobbies y obtener subvenciones económicas de dudoso empleo; un país donde un influencer o tutitero tiene más seguidores que un literato, filósofo o escritor, termina siendo un país desvalorizado y en peligro constante de revoluciones callejeras que no tienen otro sentiudo que el pillaje, el robo y el drestruir por destruir. Una país que quieres ser consolidado como la 22 democracia consolidad del munod, debe tener leyes que protejan al ciudadano medio de todos los atropellos que en nombre de la libertad, que sufren en su devenir diario. Para mí, no tiene sentido alguno despenalizar algo que debería estar ampliamente regulado, pero estamos en un país en los que se nos llena la boca de libertad, pero sólo entendemos esa libertad si se nos aplica a nuestro grupo social perteneciente, y sin embargo pedimos penalizar todas aquellas expresiones que no se encuentran en nuestra órbita social, quieren una despenalización "a doc", pero habría que recordarles que la demanda de la libertad de expresión debería extenderse a todos los pensamientos y expresiones existentes, sin bloqueo de ninguna de ellas, sean de la naturaleza que sean, pero a sí mismo esta libertad de expresión debería también ser protegida frente a los activistas violentos que en el uso y al amparo de la misma, la emplea para delinquir y desetablizar.
 
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